miércoles, 15 de enero de 2014

GESTIÓN DE INCOMPETENTES (GABRIEL GINEBRA)


FUENTES: GESTIÓN DE INCOMPETENTES (GABRIEL GINEBRA) // FACTOR HUMÀ



PORTADA DEL LIBRO




Gabriel Ginebra, en su primera obra, nos habla de la incompetencia en el mundo laboral. El autor nos ayuda a reconocer nuestras propias incompetencias. A partir de aquí sabremos cómo actuar en la empresa y cómo guiar a los demás para que mejoren su conducta profesional.

El libro Gestión de incompetentes es una reflexión sobre las incompetencias de las personas y sobre qué se puede hacer desde la gestión para reconducirlas partiendo de la base de que toda persona, de una forma u otra, es incompetente. Admitir la incompetencia, propia y ajena, es el primer paso para corregirla.

El autor, Gabriel Ginebra, en la parte central del libro, se dedica a describir las 10 incompetencias más frecuentes en las personas: las nimiedades, el despistado, el hiperactivo, el teórico, el torpe, el asfixiado, el caradura, el distraído, el desmotivado y el incapaz. Excepto en el último caso, en que se contempla el despido o la reubicación del trabajador, en los otros se plantean opciones para reconducir dichos roles. Ante estas actitudes, los jefes tienen un papel fundamental ya que en buena parte la satisfacción de los trabajadores dependerá de su comportamiento. La recomendación de Ginebra es que deben intentar sacar el mayor provecho de sus empleados, apostar por ellos. El libro defiende que una persona mediocre puede ser exitosa gracias al trabajo diario. En ese sentido, es imprescindible que el jefe alcance el máximo grado de concreción: hay que explicitar qué se quiere. Cuanto más concretos seamos, más se elevan las posibilidades de obtener buenos resultados.

En la última parte de la obra se proponen una serie de herramientas al alcance de los jefes para gestionar la incompetencia de las personas:

- Enseñar bien. Relacionado con la concreción. Los trabajadores pueden no desarrollar bien su tarea porque no se les ha explicado bien qué hacer o qué se espera de ellos. Por eso hay que dominar el negocio y la técnica, tener una buena base y desarrollar la vocación profesional. Se proponen algunas estrategias para acelerar el aprendizaje cotidiano (imitar los buenos modelos, dejarse aconsejar, leer sobre el tema...) y se habla de la importancia de ilusionar con el proyecto.

- Corregir. Es indispensable para el desarrollo personal. Recibir una bronca significa que somos dignos de escuchar la verdad y que se nos considera capaces de modificar la conducta. Pero dependiendo de las formas utilizadas, la corrección será recibida de modo provechoso o no. Valorar cómo corregir, por qué, cuándo, dónde y, sobre todo, cuál es el objetivo.
- Ser agradecido. Perdonar, saludar y pedir por favor. Pequeños gestos o herramientas emocionales para gestionar empleados que favorecen la buena predisposición de los trabajadores.

- Ser humilde. No creerse que uno lo hace todo bien; reconocer el esfuerzo y el talento de quienes nos rodean.

A partir de aquí el resto se basa en la disciplina y en la capacidad de corregir los comportamientos que hemos detectado desajustados.

Gestión de incompetentes es una obra de muy fácil lectura, comprensible y práctica que gracias a un lenguaje sencillo y preciso no se dirige en exclusiva a un público especializado. La argumentación teórica va acompañada de referencias prácticas de modo que el autor consigue dar una visión más real a todas las ideas que aporta.

Cada uno de los capítulos define exactamente lo que pretende, ni más ni menos, profundizando en el tema concreto. La excepcional estructura visual del libro facilita aún más la asimilación de los conceptos que se van desgranando a lo largo de las páginas.

En conclusión, un libro muy ameno y de fácil lectura, comprensible y práctico, que nos hará reflexionar sobre si la incompetencia que pensábamos que estaba en los demás no está primero en nosotros mismos.


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